Dónde acaba mi casa?

Posted on noviembre 2, 2016

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Proyecto Fin de Carrera Elena Alonso

Proyecto Fin de Carrera Elena Alonso Carrascosa

Proyecto Fin de Carrera Elena Alonso

Proyecto Fin de Carrera Elena Alonso Carrascosa

Proyecto Fin de Carrera Elena Alonso

Proyecto Fin de Carrera Elena Alonso Carrascosa

Hace unos meses tuve la suerte de conocer a la arquitecta Elena Alonso Carrascosa, una chica que en su etapa de estudiante realizó un interesante proyecto para reactivar y mejorar diferentes aspectos de la trama urbana del barrio de La Isleta…

Desde hace años el profesor de arquitectura de la ULPGC Juan Ramírez Guedes, ha dirigido diversos proyectos de Fin de Carrera sobre La Isleta, uno de ellos el de Elena…

La idea le viene a la estudiante del ánalisis de ver los espacios libres que están abandonados, además propone crear una red de actividad usando los huecos en desuso que existen, como solares, e incorporar equipamientos sociales, culturales y de negocio…

Lean lo que comenta sobre el espacio de ocio en La Isleta; “Esto ha potenciado que los vecinos vean la calle como su espacio libre. Y en la calle el espacio libre es el cielo, el cual se cuela entre las fachadas como si de una rendija se tratara.”

Aprovechando los solares abandonados, plantea crear en ellos, huertos urbanos, guarderías, cafeterías, zonas de lectura, etc…

Observa en su estudio que las zonas libres y de recreo son escasas en el barrio, es por ello que busca pequeños espacios, edificios o solares abandonados donde crear pequeñas infraestructuras y usos de gran valor para generar vecindad, esos espacios son lugares que pueden pasar desapercibidos para un vecino que circule por delante diariamente…

La idea de actuar en varios espacios simultáneamente la explica muy bien… “¿Por qué actuar en varias parcelas? La idea es que en vez de hacer un centro cívico en un punto es mejor dividirlo y repartirlo, de forma que se generen unos recorridos y una actividad por la gente del barrio, haciendo que la trama se active.”

Me encantó su idea de crear una red de huertos urbanos que además de tener un uso económico y cultural, son usados para  unir espacios. De hecho, usa los huertos urbanos como elemento de unión de la calle con el interior de los edificios…

En lugar de crear un único huerto, como sucede en otros barrios de la ciudad, ella propone que exista una red de pequeños huertos en algunos de los solares abandonados del barrio o dentro de las nuevas infraestructuras que propone, siendo esta solución mucho más cómoda para muchos vecinos y mucho más enriquecedora para el barrio…

Estos estudios de la Universidad se deberían de dar a conocer a los vecinos, aunque sea en sus líneas básicas y conclusiones, ya que pueden generar interesantes ideas que ayuden a repensar y a mejorar la forma en la que se artícula el barrio. Gracias a la conversación que tuve con Elena, me surgieron muchas reflexiones.

Les animo a reflexionar con su maravillosa frase ¿Dónde acaba mi casa? y si ya de paso quieren comentarle cualquier cosa, la pueden encontrar en www.facebook.com/elena.alonso.7334

Por cierto, quizás les pueda interesar este otro post sobre urbanismo en el barrio; La Isleta Participa(tes)

Hasta aquí nuestro post… Aunque a continuación queremos adjuntar unas lineas escritas por la arquitecta y que explican mejor algunos detalles importes de su proyecto…

La idea viene tras el análisis de la trama urbana del barrio y como se fue desarrollando su formación. Centrandose en como se originaron la mayoría de los espacios libres  que ahora componen la malla. Dichos espacios fueron en su momento, espacios residuales. Superficies de suelo sobrantes que quedaban grabadas por un giro en la formación de trama, espacios que no fueron planteados sino que se fueron originando, como recortes sobrantes de un trozo de tela.

Con el paso de los años estos pasaron de ser tramos apropiados por el viario a convertiste en espacios libres dotados para la gente del barrio. Sin embargo muchos de ellos hoy en día siguen sin ser adquiridos como algo propio  y parecen seguir siendo algo residual, que no termina de conectar. 

La Isleta es una zona densificada donde el espacio libre para el recreo y ocio es escaso y el existente como se ha dicho, muchas veces no es utilizado. En parte porque han sido espacios creados para cumplir que no han sido estudiados y cuya formalización potencia más que sean espacios abandonados y por tanto residuales, que espacios para el disfrute.

Esto ha potenciado que los vecinos vean la calle como su espacio libre. En donde te puedes encontrar tanto en una esquina un grupo de amigos con sus sillas formando su propia plaza, como calles por donde ver correr con patinetes y bicicletas a los niños creando su parque lineal… Originándose la siguiente pregunta, ¿Dónde acaba mi casa? 

Tras este acercamiento se llegó a la conclusión de realizar una operación que reactivará la trama mediante la creación de espacios dotaciones que tuvieran tanto una función lúdica como profesional y sobretodo de relación vecinal.

Estos programas se encuentran repartidos en varias parcelas, aprovechando las que están en desuso o en ruinas y próximas a los espacios libres existentes. ¿Por qué actuar en varias parcelas? La idea es que en vez de hacer un centro cívico en un punto es mejor dividirlo y repartirlo, de forma que se generen unos recorridos y una actividad por la gente del barrio, así activar la trama. 
 
En las actuaciones se recogerán actividades como guarderías, cafeterías, zonas de lectura, cine, mercados… todas ellas articuladas por el huerto urbano. Un elemento de unión entre los distintos espacios de actividad que recojan cada parcela.
 
Dichos huertos son creados con la identidad de la calle,  espacios longitudinales formados entre fachadas donde se cuela el cielo como elemento de espacio libre. Pero es este caso las fachadas pasan de ser un elemento opaco y de división entre propiedades a un elemento fragmentado y de unión de espacios, como es la apropiación de la calle en el barrio como elemento de espacio libre, dónde acaba mi casa…
 
Ya metiéndonos más en la propuesta arquitectónica, en los distintos puntos seleccionados se actuará intentando conservar lo máximo posible de lo existente en la parcela, fachadas, estructuras, huecos… Y se utilizará la misma forma de intervención en todos ellos.
 
Primero haciendo la apertura principal de entrada, los huertos, unas cajas de vidrio cuyo cerramiento es únicamente perimetral, en él se abren huecos para conectar y ventilar al edificio, mediante ventilación cruzada. Y será el espacio verde de articulación por donde penetrará la calle en el edificio.

Segundo colocando las cajas de madera, piezas que recogerán los núcleos de acceso, zonas de almacenaje y los aseos. Estas cajas tienen un cerramiento de lamas, que permite la ventilación a través de ellas y el paso de la luz. En sus lamas se colocan unos tubos led que serán la iluminación artificial del edificio.

Y por último la creación de los espacios de actividad, zonas recogidas por forjados de hormigón. Estos forjados están separados del cerramiento de las cajas de madera y del cerramiento de la parcela para permitir la ventilación y el paso de la luz, que remarca el espacio.

De forma que nos encontraremos tres bandas, que recogen distintos usos y actividades, diferenciadas por sus materiales y estructuras, pero a la vez comunicadas entre sí.

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Posted in: Actualidad