La chapuza de la obra de La Piscina…

Posted on enero 30, 2012

0


Vista de la nueva valla, si observas bien, desde ese punto no se ve más de la mitad del campo...

Balón en el círculo central, el árbitro mira a los guardametas, alza el brazo y espera su OK. El partido va a comenzar. Suena el silbato, toque en corto y balón atrás. El público enloquece, gritos de ánimo, banderas al viento, alguna bocina se hace oír sobre el gentío. En definitiva,  ilusión en cada rostro. Ya sea jugador o aficionado, es la fiesta del fútbol, unión y orgullo en estado puro.
Este es el ambiente de cualquier partido de fútbol base en el Jardín de Infancia La Piscina,  donde los equipos de Las Coloradas y del Real Club Victoria hasta los 11 años juegan sus partidos como locales.
Es una cancha sin gradas, por sus reducidas dimensiones, pero eso no ha evitado, hasta hoy, que los niños/as se sientan arropados sabiendo que no están solos, que sus padres y madres son testigos de su felicidad, y de que se sienten partícipe de la misma, miembros de esa “familia” que supone un equipo dentro y fuera de las canchas.
Porque un equipo es ante todo un círculo de amistades, y a veces, incluso de hermandad, tanto para los hijos e hijas como para los padres y madres que tienen oportunidad de conocerse entre sí. Y nadie tiene derecho a quitarnos eso. Nadie.

Parece que los que gestionan nuestro dinero no piensan igual, quizá sus menores jueguen en algún equipo de alta cuna, ni lo sé ni pretendo saberlo.

Lo que sí sé y quiero compartir es que, después de la reforma y la reposición del césped artificial, La Piscina se abría con un cuidador muchas horas para jugar gratis, y que con el tiempo abría menos horas y si la alquilabas (pagabas) entonces abría. Pero la gente, en su infinita sabiduría, convirtió una verja en puerta.
Romper lo público está mal, aprovecharse de lo público para casi privatizar es aún peor, en mi opinión.

Al principio, la gente que entraba dejaba todo tipo de residuo (cáscaras de pipas, garrafas…) dentro de la cancha y algún energúmeno arrancó las butacas del banquillo (de entre los cientos que van siempre hay alguno).
Respuesta de las autoridades: No limpio. Se llena de basura, me avisan y vuelvo a cerrar y a cobrar 😀 (Eso sí los encargados, que eran muy buena gente, hacían lo que podían)
De nuevo volvieron a abrir la verja. Pero ahora lo cuidaban más.
Aún así volvieron a ponerla. Y ¡ZAS! Otra vez rota.
Me pregunto si querían que se jugase al fútbol con dos piedras simulando los palos en plena carretera, como antiguamente.

Está vez nadie aparecía para poner nada, ni verjas nuevas ni soluciones de verdad. Fue un  directivo de uno de los equipos el que tuvo que poner una red para que los balones no se fuesen fuera de la cancha durante los partidos.
Tras mucho quejarse y pelear por lo que debería de haber sido de justo derecho y de inmediata ejecución, toman una decisión que evidencia que le importamos lo justito. Cambian todas las verjas que permitían la aceptable visión del campo por unos listones de acero puro con tan poca separación entre ellos que consigue que no se vea un carajo (perdonen la expresión pero están jugando con nuestros/as hijos/as) desde ningún ángulo.


Objetivo cumplido: Tendrán que pagar para jugar. Otra crisis resuelta por la administración Recio que bueno soy y que culito tengo…. Ah no, que fue el alcalde, perdonen el desliz. Aún estoy averiguando qué alcalde exactamente. Creo que fue el anterior el que lo aprobó, y el actual el que se va a comer el marrón. Pero no nos lo vamos a comer nosotros, al menos no sin pelear. Porque nadie tiene derecho a quitarnos eso. Nadie.

Se están recogiendo firmas en protesta por este tema, los jueves a las 8:00 la hoja para recoger firmas esta en la Plaza del Pueblo…

Autor; Puedes seguir al vecino y autor de este Post en twitter; @Urban_Click

Anuncios